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domingo, 24 de enero de 2010

Representación: El Tercer Reich, novela inédita


Obra inédita de Roberto Bolaño, próxima a publicarse en España
La novela pertenece a la primera etapa del autor, y aborda su última afición: los wargames
Es la historia del descenso de un hombre a una pesadilla, describieron sus representantes


Fabiola Palapa Quijas
Periódico La Jornada

Martes 12 de enero de 2010, p. 4
La editorial Anagrama publicará en días próximos la novela inédita de Roberto Bolaño (1953-2003) El Tercer Reich, que hace referencia a una época, mediados de los años 80, en la que el autor se sintió muy atraído por los juegos de mesa de estrategia, que practicaba asidua y apasionadamente con algunos compañeros de Blanes, en la provincia de Girona, Cataluña, donde vivía retirado, mientras iniciaba la cristalización de una vocación de años.
Andrew Wylie, uno de los agentes literarios más importantes del mundo, anunció el año pasado en la Feria del Libro de Francfort la existencia de una novela inédita de Bolaño: El Tercer Reich.
En 2009, medios españoles informaron que había otras dos novelas del chileno sin publicar, Diorama y Los sinsabores del verdadero policía o Asesinos de Sonora, luego de que se estudió su archivo; sin embargo, hasta el momento el único texto que será publicado es El Tercer Reich.
El archivo, de gran valor literario, incluye diarios que abarcan hasta 1980, momento en que Bolaño se trasladó de Barcelona a Girona y después a Blanes.
La obra, que saldrá en España en los próximos días, aborda el tema de los juegos de mesa de tópico bélico o wargames; en la obra, de clima ominoso –el cual solía plasmar muy bien el autor de 2666–, Udo Berger, experto jugador de esa modalidad, se enfrenta en un torneo con el campeón estadunidense, al tiempo que otro de los participantes desaparece.
Se trata de una novela completa, mecanografiada y meticulosamente corregida a mano, que Carolina López, viuda de Bolaño, envió a Andrew Wylie. Anteriormente los contratos relacionados con la obra del escritor chileno eran con la agencia de Carmen Balcells.

Los nuevos representantes de Bolaño describieron el libro como la historia del descenso de un hombre a una pesadilla, situado en las playas encantadas de la Costa Brava.
Según el extracto que facilitaron a los editores, el protagonista, el alemán Udo Berger, campeón de wargames, viaja con Ingeborg, su novia, a un hotel de la Costa Brava para preparar un torneo del juego El Tercer Reich.
De acuerdo con la prensa española, en sus últimos momentos el autor de Los detectives salvajes comenzó a transcribir en su computadora El Tercer Reich, escrita en 1990, por lo que el original que sirve de base a la edición de Anagrama es el mecanoscrito.
El Tercer Reich pertenece a la primera etapa de Bolaño y es considerada un hallazgo de ejercicio narrativo, donde el autor despliega algunos de sus grandes temas, como las extrañas formas del nazismo, o que la cultura –los juegos o la literatura– es la realidad.
Roberto Bolaño se ha convertido en un fenómeno de la literatura hispanoamericana de finales del siglo XX; sus libros han causado furor en Estados Unidos, Alemania, Gran Bretaña, Francia e Italia. Nació en Chile, creció en México y escribió la mayor parte de sus libros en España.
Además de Los detectives salvajes, entre su obra se encuentran los títulos Literatura nazi en América, Nocturno de Chile, Estrella distante, Los perros románticos, Putas asesinas y Amberes.

viernes, 4 de diciembre de 2009

Un largo adiós

EL CANTAUTOR ES VELADO DE FORMA MASIVA
Chile despide a Víctor Jara
En un mítico galpón bautizado con el nombre del poeta cantor estaba la gente en fila. Unos dejaban una flor, un poema, una foto. Otros tarareaban el estribillo de “El derecho de vivir en paz”. El velorio dura hasta mañana.
Por Christian Palma
Desde Santiago
No se ven ataques de histeria ni chicas arrancándose el pelo o chillando hasta quedar afónicas. Todo lo contrario. Es que a quien van a despedir no es a un rockstar y menos a una figura de la televisión. Se trata de Víctor Jara, el poeta cantor chileno, que dedicó su obra a los trabajadores, al pobre... al pueblo y que desde ayer está siendo velado por primera vez de forma masiva tras su asesinato a manos de los militares, en septiembre de 1973.
Por lo mismo, en el mítico galpón bautizado con el nombre del cantautor y que sirve de marco para la ceremonia fúnebre, no hay espacio para el llanto, la pena o las caras tristes. Desde ayer y hasta mañana, el lugar –ubicado en la céntrica Plaza Brasil de Santiago– será el escenario de una gran fiesta popular. Y como le gustaba a Jara, con cantores callejeros, vendedores ambulantes, poetas populares y cuanto hay de personajes en los cuales se inspiró a la hora de componer sus canciones reconocidas en el mundo entero. Así, el funeral del cantautor dejó en claro que su legado permanece incólume.
Sí porque los más de 30 grados de ayer a la sombra registrados en esta capital no fueron obstáculo para que cientos de personas llegaran a rendir este último adiós. El féretro de color café –envuelto en un poncho negro con detalles color sangre, camisas amaranto y claveles rojos– se ve imponente en medio de la sala. De fondo, su música y un mural dibujado en la pared hecho por artistas de la combativa Brigada Ramona Parra.
Ahí está la gente en fila. Con calma, de a poco, se acerca, da la vuelta por el ataúd. Unos dejan una flor, un poema, una foto. Otros tararean el estribillo de “El derecho de vivir en paz”. Algunos se reconocen. Vuelve el apretón de manos al amigo olvidado en el tiempo y que renace hoy en medio del coro de “Te recuero Amanda”. Van de la mano con sus hijos, sus nietos, los más con canas, los menos con remeras con la cara del artista. Ahora, cantan sin miedos: “Aprieto firme mi mano y hundo el arado en la tierra, hace años que llevo en ella, ¿cómo no estar agotao?”.
Y así se irá repitiendo el cuadro hasta el sábado, cuando su cuerpo regrese en una caravana multicolor al Cementerio General.
La fiesta es sencilla. Con vino tinto y empanadas. De hecho, una de sus hijas, Manuela, dispuso que no se cambiara el ataúd en el que Jara fue sepultado en la clandestinidad por Joan Turner, su esposa, que ayer encabezó la primera guardia de honor ante el féretro.
Y la gente sigue llegando. No paran. Tras el último saludo, muchos cruzan a la Plaza Brasil. Hay música, un escenario para bandas nuevas y otras clásicas. Todos le cantan al maestro. Corren las cervezas, el vino en caja. El olor a porro es generoso. Los pacos miran, no se meten, no censuran, no reprimen. Ya han pasado veinte años desde que se acabó la dictadura de Pinochet. Ahora se contagian de alegría. Ríen. Hasta se vuelven cómplices de la fiesta. ¿Quién lo diría?
Por ahí se ve también a uno de los hermanos Parra, actores, pintores, cineastas, anónimos dejando su firma en el libro de condolencias. Hasta la ministra de Cultura de Michelle Bachelet, Paulina Urrutia, se pone en la guardia de honor. Hay llantos, pero de emoción.
Sube Juana Fe al escenario. Mientras en el galpón aparece gente de Inti Illimani, Santiago del Nuevo Extremo, el Sindicato de Cantautores Urbanos de Santiago, Tierra de Hoja y el Colectivo Agosto Negro, entre otros. Todos artistas que se enfrentaron con poesía a la dictadura.
El sol sigue picando y los rostros van cambiando, mas no la atmósfera, plagada de olores o tonalidades alegres. La gente no quiere irse a casa. Que siga la fiesta: “Grande Víctor Jara”.